Raíces del Taoísmo: el maestro Lao Tzu.
Los orígenes del enfoque taoísta de la vida se remontan a los tiempos más remotos de la historia China, pero se acepta en forma tradicional que el punto de partida estaría en un libro elaborado por Lao Tzu (maestro Lao), quien habría sido bibliotecario del poder oficial. Sin embargo, decepcionado de la corrupción y degradación política de su época, habría decidido abandonar todo. Cuando llegaba a la frontera del imperio, fue acogido por el Guardián de la Puerta Occidental. Éste habría recibido el dictado de los pensamientos del Maestro Lao y los habría conservado para la posteridad. Quien anotó estas reflexiones fue Wen Tzu (Maestro Wen), quizás el primer discípulo destacado de Lao Tzu. Este volumen ha sido conocido como Tao-Te Ching.
Los historiadores coinciden en que –aunque no hay una fecha exacta- Lao Tzu habría vivido en el Período de Primavera y Otoño. Esta fue una etapa de la historia de China en la cual el imperio –encabezado por la dinastía Zhou- se había debilitado y desmembrado, al punto que habían surgido cerca de ciento cuarenta estados feudales menores, todos en perpetuas guerras desgastantes para ganar territorio y vasallos. Este período se extendió desde el siglo VIII al siglo V a.n.e. y al final los estados feudales habrían quedado reducidos a cuarenta y cinco.
La actitud del Maestro Lao no tiene nada de sorprendente para quien conoce los principios del taoísmo. El sabio fluye con los acontecimientos y no contra el curso principal de la historia. Por tanto, si el flujo principal de lo humano es la corrupción, ninguna voluntad individual será capaz de torcer el rumbo de los acontecimientos del devenir histórico y llevarlo en otra dirección. Hacer discursos, predicar, dictar normas de buena conducta no harán mejor a la sociedad humana. Las leyes venidas de lo alto, los castigos físicos y crueles sólo podrán hacer a los hombres aún peores de lo que son. Lo esencial es que el ser humano cambie interiormente y se dé cuenta que lo material y los apegos a lo material no son más que espejismos que ocultan el verdadero sentido de lo humano, sentido que está estrechamente ligado al Todo o Uno o Universo. Esta totalidad está regida por una norma o ley fundamental que tiene una esencia buena y generosa, que está afuera y adentro del ser humano, y la tarea de éste es sólo descubrirla.
Ismael Berroeta. Tarotista. www.tarotparatodos.cl, Fono celular 09 0767046.
Julio de 2006 |