Sobre el Tao
El Tao es la fuente de vida de todas las cosas. Sus atributos son ser inefable, invisible, inalcanzable por la percepción normal, ilimitado, inagotable. Es la realidad subyacente permanente.
No es una divinidad ni un espíritu. La realidad completa y sus múltiples manifestaciones son parte de un poder o energía amplio y unificado, impersonal, anónimo, de funcionamiento del universo. Sin embargo, este poder anónimo e innombrable no sería enteramente neutral: es benéfico. El Camino Celeste consiste en favorecer a otros y no causarles daño.
El sentido del mundo –dice la interpretación de Gastón Soublette– se capta en el movimiento o acontecer de la vida. Este movimiento obedece a una estructura o ley interna de tipo dialéctico, constituida por dos polos, uno oscuro y suave, y otro luminoso y fuerte, cuyas denominaciones son Yin y Yang respectivamente.
El Tao no es sólo el sentido del mundo, sino que es el principio fundamental o Uno, que se sitúa antes del mundo manifestado y su dinámica bipolar. De este Uno emana la vida, como virtud o poder. El Tao, como sentido del mundo, se hace perceptible en la operación de Te, su virtud.
Originalmente, no existirían ni Bien ni Mal. El Bien racionalmente formulado es un artificio que violenta lo natural. Por eso el incremento del Bien lleva siempre aparejado un incremento proporcional del Mal. Mientras se destaquen más hombres de moralidad superior, tantos más criminales surgirán. Tanto más perfectas sean las leyes, tanta más confusión y degradación habrá.
Ismael Berroeta. Tarotista. www.tarotparatodos.cl, Fono celular 09 0767046.
Noviembre de 2006 |