Anécdota de Sun Tzu con el harén del rey.
Llegó a oídos del rey la existencia de este especialista militar (autor de El Arte de La Guerra) y, tomando en forma un tanto liviana el arte de combatir, le recibió rodeado de su numeroso harén de concubinas. Le proporcionó como tropa al colectivo de sus mujeres, para que hiciera una demostración de sus capacidades, nombrándole comandante en jefe de ese ejército.
El Maestro Sun las dividió en dos grupos. Uno, encabezado por la primera concubina; el otro encabezado por la segunda concubina. Les enseñó a marchar, a detenerse, a realizar giros y movimientos diversos. Después de entregados los conocimientos básicos, dio una orden más compleja, la cual debía ser entregada por las jefas a la tropa. Las maniobras resultaron un fracaso, incluso ridículas, y las mujeres se rieron de su torpeza. El Maestro Sun le señaló al monarca que, habida cuenta que las jefas no habían sido capaces de hacerse obedecer, debíaseles condenar a muerte.
El rey quiso echar a la broma el asunto, pero el Maestro Sun le recordó que estando en guerra la autoridad del comandante en jefe es superior a la del monarca en el ámbito militar. El rey tuvo que reconocerlo y, casi llorando, pues le gustaban mucho esas dos mujeres, hizo venir al verdugo para decapitarlas de inmediato. Terminado el incidente, Sun repitió la orden a las nuevas jefas, quienes la transmitieron a la tropa femenina. Para sorpresa del monarca y la corte, las maniobras fueron cumplidas al pie de la letra.
Esta anécdota permite comprender el principio relacionado con el cumplimiento de las exigencias personales. El taoísmo, en especial cuando se aplica al arte de la guerra, implica un desarrollo de los acontecimientos para lograr un progreso. Sin embargo, ese progreso integra al taoísta en pos de su desarrollo individual como persona. Por tanto, el sabio taoísta tiene como primera norma exigirse a sí mismo y la molicie y la buena vida están alejados de su senda.
Quien quiera progresar deberá hacer sacrificios, quien haga sacrificios triunfará sobre la adversidad, quien triunfa sobre la adversidad estará por sobre los débiles y pusilánimes y vencerá a todos sus enemigos y obstáculos. Todo debe hacerse sin afán de poder o lucro personal sino tan sólo para lograr resultados concretos y ser un individuo más completo e iluminado.
Ismael Berroeta.
Tarotista
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Septiembre de 2006 |