El Maestro Sun y los Estados Combatientes.
Sun Tzu, al parecer nacido en el Estado de Qi, habría vivido en una de las épocas más ricas de la historia de China, por la producción intelectual que se generó en los aspectos filosófico, técnico, artístico. Fue un período revuelto por guerras incesantes. Esta etapa se desarrolló entre los siglos V y III a.n.e. A comienzos de este período los estados feudales habían continuado devorándose unos a otros, hasta que quedaron sólo siete grandes ducados o reinos: Qi, Chu, Yao, Han, Zhao, Wei y Qin. El asunto ahora era más complicado para los señores, pues la política se volvió más compleja que una simple expansión territorial y que movilizar unos cuantos soldados.
Quien quisiera acabar con sus adversarios debía utilizar grandes medios militares, políticos, diplomáticos y económicos. Empresas de esta envergadura requerían especialistas, asesores un tanto mercenarios que iban y venían entre los reinos, vendiendo sus conocimientos por dinero. Uno de esos especialistas fue Sun Tzu. Vale la pena recordar que, al final del Período de los Estados Combatientes, que así se denomina este momento histórico, el poderoso y prepotente Estado de Qin logró dominar a los restantes y unificar a China.
Al Maestro Sun se le atribuye ser autor de un tratado denominado El Arte de la Guerra, escrito para ser usado como criterio básico sobre la estrategia militar. Sus métodos están vigentes, especialmente en la economía y la estructuración de las tácticas de las empresas. Habría numerosos principios que señalar de las enseñanzas de este especialista. Sin embargo, hay dos que conviene destacar. La primera, es que aunque exista un conflicto político que conduzca a la agresión, es decir a la guerra, el criterio más valioso sería “ganar sin luchar”.
Se consideraría como válida esta paradoja: que la guerra sea ganada sin combate por otros medios políticos con la máxima eficiencia, que eviten los crueles efectos de la agresión militar. La segunda, es que el guerrero debe ser implacable, pero este criterio lo envuelve a él mismo, siendo posible ser benevolente con los vencidos pero jamás tolerante consigo mismo, pues esta blandura impide el desarrollo o perfección del propio ser.
Ismael Berroeta. Tarotista. www.tarotparatodos.cl, Fono celular 09 0767046.
Agosto de 2006 |