Zuang Tzu y el Cortesano que recibió varias carrozas.
Un cortesano cometió la osadía de visitar a Zuang Tzu –filósofo taoísta de China en la época de los Estados Combatientes- y fanfarronear con haber conseguido el favor del monarca. Tan grandes fueron los servicios prestados por el individuo que había sido premiado con cierto número de carrozas (o carros o carretas, da igual, pero un vehículo era una fortuna en esos años). Zuang Tzu razonó en voz alta así: “El terapeuta que cura los abscesos o furúnculos al rey y los chupa para limpiar el pus, recibe una moneda de oro por cada absceso que sana al gobernante; el terapeuta que trata las hemorroides o almorranas al rey y que se los chupa o lame para aliviarlo de dicho mal gana dos monedas de oro cada vez que ejecuta su función; por tanto, ¿cuál sería el servicio o tarea que acometiste que pudieron pagarte con carrozas?”.
La anécdota ilustra el valor que los taoístas asignan a la vida natural y al desapego por la actividad política, ligada a la corrupción y la hipocresía. Cabe hacer notar que en este período el taoísmo había experimentado un cambio. Antes, el Tao era un principio universal cargado de bondad para el ser humano que quisiera tomar su senda o su sentido. Sin embargo, ahora, se destaca el principio de la igualdad. No hay diferencia intrínseca entre la materia (una roca por ejemplo), la vida animal o un ser humano. Todos están hechos de la misma materia o energía y no son más que formas específicas de la misma sustancia universal. En consecuencia, el Tao es una fuerza inmanente que no es ni bueno ni malo, sino que simplemente actúa. Por lo tanto, cabe el individuo en su camino de perfección descubrir el verdadero sentido o dirección de las cosas y actuar en concordancia con ello.
Ismael Berroeta. Tarotista. www.tarotparatodos.cl, Fono celular 09 0767046.
Noviembre de 2006 |