Los maestros del bosquecillo de bambú
El taoísmo siguió su desarrollo, haciéndose cada día más conocido y popular. Incluso hubo adeptos que lo transformaron en religión, con sectas organizadas, clero y ceremonias o ritos públicos y oficiales, tolerados cuando no protegidos por los gobernantes. Sin embargo, los pensadores más notables permanecieron al margen de todo oficialismo y siguieron con sus prácticas “anarquizantes”, desapegadas de todo convencionalismo social. Entre esos filósofos e intelectuales destacaron los Maestros del Bosquecillo de Bambú. En siglo III e.c., quizás a fines de la Dinastía Han, un grupo de sabios se reunían en la casa de campo de uno de ellos, más precisamente en un bosquecillo de bambúes. Allí, discurrían en voz alta, sometiendo a crítica ideas o pensamientos. Pasado el momento de tipo intelectivo, bebían grandes cantidades de vino, pues eran unos borrachines y farreros consumados, sin preocuparles lo que pudiese decir la sociedad.
Dentro de ese grupo, uno de los más destacados fue el poeta Liu Ling, un excéntrico que, en su casa, generalmente recibía a sus visitantes completamente desnudo. Además, dedicó muchos poemas al vino y se cuenta de él que se hacía acompañar siempre de un sirviente. Este ayudante iba provisto de una jarra de vino y de una pala. La primera cumplía la función de apagar la sed del amo y estimular su creatividad y, la segunda, tenía por misión cavar su tumba en el mismo lugar en el cual falleciese como consecuencia de una farra.
Hay que destacar el enfoque del taoísmo, alejado de la administración del Estado, de las riquezas y de los poderosos. Con el ejemplo del pensamiento y la conducta del sabio, se predica una total libertad, la cual parte por la libertad interior del ser humano. Además, destaca también el dejar que la vida se exprese sin límites, en forma natural, permitiendo que las leyes universales y la esencia del Tao se manifiesten.
Ismael Berroeta. Tarotista. www.tarotparatodos.cl, Fono celular 09 0767046.
Noviembre de 2006 |